viernes, 10 de septiembre de 2010

Reflexiones en voz alta (II): sociedad y escuela.Hoy estoy pesimista

No sé si os pasa a todos, pero cada año, al empezar el curso escolar, me pregunto qué está pasando, para que cada año me ponga nerviosa el momento en el que el departamento de Orientación empieza a hablar de la tipología o de las características del alumnado. Me asombra descubrir, que cada vez tenemos  más casos de alumnos con necesidades tan diversas que no estoy segura que nosotros sepamos como cubrir. Es más, me atrevería decir,que podamos y debamos saber como afrontarlas. Es increible la cantidad de nomenclaturas que hay: TDH, TDAH ;de  síndromes o de dificultades como que tiene  dislexia o disfemia o que  necesitan AL y PT dentro o fuera del aula  ;la cantidad de alumnos con faltas de habilidades sociales o que  necesita motivación constante,  o que presentan falta de atención, dificultades leves, graves de aprendizaje, trastornos graves de conducta; de alumnos que  visitan  la USMIJ, y un largo etc.
A todo esto hay que añadirle unos programas curriculares que muchas veces, están desfasados y pretenden que demos contenidos y contenidos y contenidos en menos tiempo.
 Nuestra profesión se ha convertido en una especie de cajón desastre en la que todo vale, incluido hacer de sastres. Es decir, pretenden que cojamos la aguja y cosamos todos esos contenidos a nuestros alumnos, que a su vez presentan tal problemática que uno no sabe si cerrar los libros y hacer de psicólogo, padre, madre, amigo, médico, enfermera, hermano o al contrario coserse el corazón y seguir explicando a Bécquer, la sintaxis o la reproducción de las plantas como si no pasara nada.
Yo ya no sé si soy docente o policía, o psicólogo o madre o vendedora de libros (tenemos el programa de reciclaje de libros) o todo a la vez. Ser docente implica enseñar unos contenidos, pero supongo que no solo contenidos curriculares, si no contenidos que van más allá de los libros y que puedan acercarlos a la realidad actual, a la sociedad en que que vivimos como seres críticos, emocionalmente competentes etc pero claro ¿quién me enseña a mi a enfrentarme a tanta variedad?¿qué recursos tenemos para poder contentar a todos?¿ por qué los padres a veces se creen que yo tengo todas las respuestas? me asusta cuando viene uno y me dice: "es que no sé qué tengo que hacer con mi hijo"... y ¿yo?¿ tengo que saberlo?y claro, la culpa siempre es del maestro, que tiene dos meses de vacaciones... pero nadie piensa que toda esa amalgama, todos esos grandes seres, niños, chavales, adolescentes, debemos educarlos nosotros y toda la sociedad: que incluye, especialmente a los padres. No se trata de aparcar el hijo en la escuela: "¡uff que bien", por fin llega septiembre"!,¡"qué tranquilidad!", si no de averiguar y dar respuesta a tanta diversidad. ¿Por qué de repente me da a mi la sensación de que todo tiene que tener una etiqueta ? El que no es TDH es TDHA.
 No sé hasta que punto, nos estamos especializando en clasificar en apartados. Lo dicho, hoy estoy pesimista, y no sé muy bien por qué, pero es una reflexión que me hago, viendo los papeles con tanto etiquetado!! creo, que me produce impotencia, el no saber si lo haré bien o no, el intentar convertirme en malabarista, en ilusionista, que consiga despertar en ellos la curiosidad por los libros, por aprender, por saber. Es el miedo de principio de curso, de abrirse paso de nuevo, ante lo desconocido,ante esos grandes adolescentes, de los que tanto aprendo.

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